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14 de febrero de 2014

LHARDY:RESTAURANTE DE MADRID CON MUCHA HISTORIA

LHARDY UN RESTAURANTE DE MADRID CON MUCHA HISTORIA

http://lhardy.com/historia



  • En el espejo del Lhardy, como decía Azorín, “nos esfumamos en la eternidad”.
  • Desde 1839 ofreciendo lo mejor de la gastronomía


Historia 
wikipedia
Este restaurante madrileño ha sobrevivido a muchos años de historia y por él han pasado ilustres comensales. Se trata de un espacio con solera en el que se ha labrado parte de la Historia de España y de Madrid. El restaurante ha sido alabado por los mejores críticos gastronómicos a lo largo de casi más de un siglo, y ha figurado en numerosas obras literarias del siglo XIX y XX. Azorín mencionó: No podemos imaginar Madrid sin Lhardy.

Curiosidades y anécdotas. 
Isabel II a la edad de diecisiete años, en 1847, hizo una visita de incógnito a Lhardy.
Federico Madrazo hizo un retrato de Emilio Lhardy en 1867.
Alfonso XII visitó más de una vez el restaurante Lhardy de incógnito, en sus gabinetes se reunía con el Duque de Sesto.
El perro Paco (famoso canino vagabundo durante 1881 y 1882) apareció en contadas ocasiones por la tienda.1
En 1896 en el Teatro de la Zarzuela se estrena una zarzuela bufa titulada Tortilla al ron en la Escena V mencionan a Lhardy.
Antonio Bernardini, un recluso de la Cárcel Modelo logró engañar a los gerentes de Lhardy y recibió una cena entre rejas.
La «Cofradía de la buena mesa» se fundó en 1972 en el «salón japonés».
En los años setenta había una frase: a "Lhardy no había que llegar tardy".

«Cocidito» madrileño como en el siglo XIX

MADRID / LAS TABERNAS CON MÁS HISTORIA DE MADRID (III)

«Cocidito» madrileño como en el siglo XIX

Las cámaras de ABC visitan La Bola y Malacatín en la tercera entrega de la serie de tabernas históricas de la capital

Día 10/12/2010 - 13.42h

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ABC Tv
VÍDEO: GUILLERMO F. DE OLIVEIRA / L. FARRACES

Es sin duda alguna el santo y seña de la cocina de la Villa y Corte. Lo que la pasta es a Italia, la moussaka a Grecia, el sushi a Japón o el ceviche al Perú. Sin embargo, el cocido madrileño -a pesar de su apellido- tiene un origen foráneo del que hasta los más castizos se sorprenderían. Como casi todo en la gastronomía de la región.
El pariente directo del cocido madrileño es la olla podrida castellana, que aparece ya en la literatura del Siglo de Oro y es alabada por el mismísimo Don Quijote. Por cierto, lo de podrida viene de «poderida», es decir, «de los poderosos», así que para nada es un distintivo de su sabor. Pero ambos platos -cocido y olla- tienen su origen remoto en la adafina, un guiso típico de los judíos sefarditas que aún hoy sigue preparándose en multitud de hogares hebreos.
Sobra decir que la adafina, como plato «kosher» que es, no lleva carne de cerdo sino de cordero. Además tiene otras peculiaridades con respecto al cocido como son las especias que se emplean (jengibre y canela) y que se sirve junto a un huevo duro.
Pero sin duda más interesante que la historia del cocido son los sitios históricos de la capital donde poder degustarlo. Uno de esos rincones es La Bola , donde llevan sirviendo el guiso desde 1870. Allí Mara Verdasco se ha erigido en guardiana de la tradición y sigue preparando el cocido

«Hasta La Bola iban carruajes de palacio a por cocido para la Infanta Isabel» siguiendo la misma técnica que usaba su bisabuela cuando abrió el local. «Por aquel entonces las únicas cocinas que existían eran las de carbón de encina, y lo más sencillo a la hora de transportar los cocidos a las mesas era prepararlos en cazuelitas individuales», señala Mara mientras muestra orgullosa su cocina.

La taberna fue fundada por la familia Verdasco, de origen asturiano, en 1870. En un principio la taberna ocupaba menos de la mitad de la extensión actual, por lo que los problemas de espacio a las horas de la comida eran obvios. «No era raro ver a gente en la acera, fuera del local, comiendo su cazuelita de cocido», comenta Mara. Esa campechana estampa a las puertas de La Bola contrastaba con los carruajes de palacio que acudían a por cocido para la Infanta Isabel de Borbón, «La Chata», gran aficionada al guiso.

La receta de palacio
El jefe de cocina de la Infanta, Cándido Collar, llegó a escribir la receta exacta de cómo preparaba el cocido para deleitar a su señora:
«Un buen cocido para cinco personas requiere 250 gramos de garbanzos de Castilla; 500 de carne gelatinosa, preferible de morcillo o espalda; media gallina, no muy vieja —pues, aunque el dicho popular dice que da mejor caldo, lo cierto es que comunica a éste un sabor desagradable a "corral"—; 100 gramos de to­cino; otros tantos de jamón serrano; un pie de cerdo salado y una "pelota" formada por un amasijo de carne picada, miga de pan, un huevo y especias.» Las verduras aconsejadas eran media cebolla con un clavo de especia incrustado amén de patata, acelga, repollo, judía verde o cardo.

Un buen cocido en la barra
Aparte de La Bola, si hay otro lugar famoso en el que degustar un buen cocido tradicional en Madrid ese es Malacatín . La taberna, fundada en 1895, es regentada hoy por Conchi Díez y su hijo José, tercera y cuarta generación del local respectivamente.
Como la mayoría de tabernas de la capital, Malacatín inició su andadura como dispensador de vinos a granel. Sin embargo en los años cincuenta Florita, la madre de Conchi, comenzó a dar protagonismo a la cocina y su cocido alcanzó fama en todo Madrid. «Aún hoy, a pesar de tener bastantes más cosas en la carta, más del 95 por ciento de la gente que viene lo que nos pide es cocido», asegura Conchi.
Más de un siglo después de su fundación Malacatín ha permanecido fiel a su condición de taberna y hoy, entre antiquísimos carteles taurinos y recuerdos familiares, es posible degustar un buen cocido en la barra. «Me gusta que venga la gente de toda la vida», discurre Conchi. «Aquellos madrileños que chateaban por el barrio hace décadas. Adoro Madrid y me llena de orgullo que esos madrileños tradicionales sigan viniendo a tomar su vinito a nuestra barra», añade.
Las cámaras de ABC visitaron esta semana La Bola y Malacatín para conocer de cerca la cocina de encina de los Verdasco, los trucos de los Díez para aprovechar las sobras del cocido y cómo se las ingeniaban los restaurantes antiguamente para poder servir cocido a ricos y pobres. El resultado, en el vídeo que acompaña a la noticia.

El restaurante MÁS ANTIGUO DEL MUNDO está en MADRID- ESPAÑA

MADRID

El restaurante más antiguo del mundo está en Madrid

http://www.abc.es/20111021/local-madrid/abci-restaurante-antiguo-mundo-201110191600.html

Por la casa de comidas, fundada en 1725 y galardonada con el Guinness de los Récords, pasaron personajes ilustres como Goya, Hemingway y Truman Capote, entre otros.

Día 21/10/2011 - 15.06hABC










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Fachada del restaurante Botín
¿Qué tienen en común personajes como Goya, Hemingway, Pérez Galdós y Truman Capote? Además de su genialidad, los cuatro estuvieron presentes o citaron en sus obras al restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Récords: el Botín, situado en la madrileña calle de Cuchilleros y abierto al público desde el año 1725.
El afamado local fue fundado por el francés Jean Botin, quién contrajo matrimonio con una asturiana y tras ello fijó su residencia en España. Al fallecer la pareja sin descendencia, el negocio lo herederaron sus sobrinos. Ya en 1930, la propiedad del local pasó a la familia González Martínquien todavía regentan el local en la actualidad.
«Desde entonces nos hemos sucedido tres generaciones al frente », explica a ABC el encargado, Antonio González. La característica que hemos seguido siempre es la autenticidad. Se trata del mismo edificio que antaño, en el que hemos acometido una amalgama de reformas», añade.
De los 286 años de historia de la casa se desprenden multitud de anécdotas. En un principio, Botín no era un restaurante al uso tal y como lo conocemos hoy en día. En el siglo XVI, los clientes llevaban su propia comida para asarla en el restaurante ya que los carniceros de la época calificaban de intruisismo que se sirviera carne directamente.
Durante la Guerra Civil, nunca se cerró y siguió abierto con el «abuelo Emilio» al frente, tal y como explica su nieto Antonio González. En la parte exterior, uno de los balcones muestra «heridas» de batalla con una de las rejas dobladas a causa de la metralla.
«La continuidad de apertura en el tiempo era una de las condiciones que nos imponían para entrar en el Guinness». La idea de solicitar el galardón no nació de los dueños, sino de un jubilado inglés asiduo al local. «Los miembros del comité investigaron por su cuenta y en 1986 nos dieron a nosotros la distinción en vez de a un restaurante de París», explica el actual encargado.
El principal testigo de la continuidad del Botín es su horno original, que moldeado ya por el peso de los años, sigue asando con leña de encina la exquisita carne de cochinillo y corderoincluida en la carta. «El horno no se ha apagado desde que comenzó a funcionar. Las brasas están encendidas 24 horas tras 24 horas», explica Javier Sánchez, subdirector del restaurante.

Un mesón literario

Uno de los grandes amantes del cochinillo de la casa fue el escritor Ernest Hemingway, quien pasaba horas en la misma mesa y que cita al mesón madrileño en su novela «Fiesta». Pero Hemingway no fue el único. Otros grandes novelistas estadounidenses como John Dos Passos, Truman Capote o F. Scott Fitzgerald hablaron de él en sus obras. En España, autores como Pérez Galdós o Ramón Gómez de la Serna también dedicaron unas líneas al, también, local más literario.
El Libro Guinnes de los Récords da por hecho que Francisco de Goya trabajó allí como friegaplatos cuando era aprendiz de pintor y todavía no había ingresado en la corte del Rey. «La historia es más que probable porque Goya trabajó como lavaplatos en la zona durante sl siglo XVIII, pero todavía no he encontrado los documentos suficientes para acreditarlo», puntualiza Antonio González, encargado del Botín.
Entre todas las anécdotas de casi tres siglos de historia, González se queda con una. Explica emocionado que Ingrid Betancourt le relató tras ser liberada que cuando estaba en la selva «fantaseaba con el proyecto de comer un cochinillo en el Botín cuando quedara en libertad». «Es una de esas anécdotas que te llegan», explica González.

15 de enero de 2014

VALENCIA: LOS TOP 10 DE LA CIUDAD SEGÚN GOOGLE


EL 'HEATMAP' DE VALENCIA

VALENCIA PLAZA

Los 10 rincones 
más virales de la ciudad de Valencia según Google

EUGENIO VIÑAS. AYER Las redes sociales se han convertido en un elemento clave para el sector turístico que trata de mejorar su posicionamiento ahora que el cliente final se ha convertido en prescriptor del destino

VALENCIA. ¿Cuál es la influencia de las redes sociales online en la toma de decisiones para un destino turístico? El sector supone más del 12% del PIB valenciano y este pasado año, la capital turística de la Comunitat por número de visitantes, Benidorm, registró meses de récord como el de mayo. Sin embargo, la patronal hostelera de la ciudad Hosbec presentó unas cifras de beneficio con un 30% menos de lo habitual en la principal estación de trabajo. Del mes de junio de 2013 al de 2012, un estudio del operador turístico online Trivago asegura que el precio de las habitaciones bajó en Benidorm un 13%. El resto de la carencia fue, según la citada asociación, la caída en el gasto por turista.
Cuando el conseller de Economía, Industria, Turismo y Empleo, Máximo Buch, asumió su cargo ya apuntó que el turismo iba a ser su principal objeto de trabajo. Pero este entorno económico se ha encontrado con un inesperado enjambre de canales que ha puesto patas arriba la clave del negocio: la decisión de destino. La maraña de informaciones se teje en las llamadas redes sociales online que, segúnJuan Castro, "ya han superado el estadio de burbuja y ha convertido al cliente final en el elemento de la cadena más importante". Castro es el director de J. Castro Marketing Turístico, responsable de la ruta Utiel-Requena de enoturismo, exgerente del patronato de Turismo de Peñíscola y responsable de la comunicación online de ciudades como Oropesa del Mar o la propia Benidorm.
El II Barómetro de Social E-Commerce en España concluyó que, precisamente, el turístico es el sector que más uso hace de las redes sociales. El 84% de las empresas del sector, según el estudio de Social-Buy.com, usa las redes sociales y el 36% de estas reconoce que Facebook es la más interesante. Una elección a la que se suma Castro que añade: "lo más interesante de esta red social es que la gente la utiliza especialmente en el trabajo, donde pasa gran parte del tiempo online y donde suele tomar las decisiones de compra".
El número de estudios son infinitos, pero uno presentado por los turoperadores británicos -principal país en el número de turistas de la Comunitat- Thomson y First Choice asegura que un 30% de sus clientes toma las decisiones en relación a las fotografías colgadas por sus contactos en las redes sociales.
Una de las herramientas más curiosas para cribar y tomar decisiones en torno a qué ver y qué hacer en una ciudad es Sightmap. Tanto que Google, su desarrolladora, ha ido evolucionando el producto creando filtros para saber qué comer o qué ruta de interés hacer teniendo un tiempo determinado a partir de un punto en el mapa. Haciendo uso de esta herramienta, en el caso de la ciudad de Valencia, se extraen una serie de ránkings interesantes. Estos son los Top 10 de la ciudad teniendo en cuenta los datos, fotografías y opiniones que Google ha cruzado con Google Places, Google Plus, Foursquare, Wikivoyage y conectando todos los lugares con Tripadvisor ("un auténtico lobby en la toma de decisiones turísticas", según Castro).
EL TOP 10 DE LA CIUDAD DE VALENCIA
1. LA PLAZA DE LA REINA
2. EL MUSEO PRÍNCIPE FELIPE
3. LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO
4. PLAZA DE LA MARE DE DEU DELS DESAMPARATS
5. PLAZA REDONDA
6. TORRES DE SERRANO
7. L'UMBRACLE 
8. LA LONJA
9. PLAZA DE TOROS
10. L'OCEANOGRÀFIC
TOP 10 DE MONUMENTOS Y ARTE
1. CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS - MUSEO PRÍNCIPE FELIPE
2. CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS - ENTORNO DEL ÁGORA
3. CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS - L'HEMISFÈRIC
4. ENTORNO DE LA PLAZA REDONDA, IGLESIA DE SAN FELIPE Y UNIÓN DE LAS CALLES DE LA PAZ Y SAN VICENTE
5. EL IVAM
6. PALACIO DEL MARQUÉS DE DOS AGUAS
7. LA LONJA DE LA SEDA
8. EL MICALET
9. LA PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
10. CENTRE DEL CARME

EL TOP 10 DE SHOPPING
1. FNAC
2. CENTRO COMERCIAL AQUA
3. CENTRO COMERCIAL EL SALER
4. APPLE STORE
5. MERCADO CENTRAL
6. EL CORTE INGLÉS (AV. FRANCIA)
7. EL CORTE INGLÉS (PINTOR SOROLLA)
8. CENTRO COMERCIAL NUEVO CENTRO
9. EL CORTE INGLÉS (COLÓN)
10. CENTRO COMERCIAL ARENA

TOP 10 DE LA VIDA NOCTURNA
1. CIUTAT VELLA - EN EL ENTORNO DE LA BASÍLICA
2. L'UMBRACLE
3. VIVIR SIN DORMIR - PUB RESTAURANTE EN LA PLAYA DE LAS ARENAS
4. DISCOTECA LAS ÁNIMAS - PUERTO
5. PLAZA DEL NEGRITO
6. DISCOTECA MYA
7. PLAZA DEL CAFÉ LISBOA
8. DISCOTECA LA3 CLUB -PRÓXIMA AL PUERTO
9. DISCOTECA HIGH CUBE - PUERTO
10. CASINO CIRSA VALENCIA

TOP 10 HOTELES
1. LAS ARENAS
2. NH PRÓXIMO A LA CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS
3. HOTEL SERCOTEL SOROLLA PALACE
4. HOLIDAY INN DE LA AVENIDA DE FRANCIA
5. HOTEL MELIA VALENCIA PALACIO DE CONGRESOS
6. HOTEL PRIMUS VALENCIA - PRÓXIMO A LA CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS
7. CONFORTEL AQUA 
8. TRYP OCEANIC VALENCIA - PRÓXIMO A LA CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS
9. HOSPEDAJES EN EL ENTORNO DE LA PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
10. EUROSTARS GRAN HOTEL VALENCIA
EL CAMBIO DEFINITIVO DE MODELO
Este tipo de herramientas, tan ingénuas pero tan cercanas a un profundo estudio de mercado del impacto turístico, han cambiado el modelo del negocio por completo. Así lo indica Castro: "tras la burbuja de la que hablábamos, el sector ya ha madurado. Lo hace teniendo en cuenta el poder que ha cogido el cliente final, el cual antes lo más que podía hacer era poner una hoja de reclamaciones. Ahora es prescriptor y ayuda a crear la marca turística".
Castro asegura que "antes la gente buscaba certificaciones como la ISO9000, la Q del Icte (Calidad Turística Española) o las propias estrellas de un hotel. A día de hoy, si un hotel tiene la ISO y tres estrellas, pero 40 comentarios negativos enTripadvisor, lo tiene difícil. Otra con 50 comentarios positivos y sin la ISO va a competir en mejores condiciones y este es un escenario que se ha generado en muy poco tiempo".
El consultor asegura que "los empresarios turísticos todavía tienen miedo. Sin embargo, han de tener claro cuál es el concepto: si una empresa hace las cosas bien, trabaja con un criterio de caldiad y ofrece un buen servicio, no tiene nada que ocultar. Al contrairo, debe comunicarlo en un mercado muy competitivo. Eso sí, si es un pirata lo mejor es que no se compre un altavoz".
Para ello, también las entidades públicas de promoción del turismo desarrollan sus perfiles en las redes sociales. "Nada influye de una forma más positiva sobre los clientes turísticos que ver el día a día de la ciudad. Desde la bajada de peces del mercado de la lonja de Peñíscola a cualquier imagen de otra ciudad en la que se aprecia la luz, el tiempo y el ambiente. Por eso, Facebook principalmente y otras redes como Instagram son tan efectivas para el sector"
.

10 de noviembre de 2013

MADRID: BARES CON DOBLE VIDA


Bares con doble vida

En Madrid hay locales que no son lo que parecen, al menos durante unas horas al día.
Una tienda o una agencia pueden servir copas y cenas. Hay que saber encontrarlas.

SUSANA GONZÁLEZ VEJO Madrid 8 NOV 2013 - 22:53 CET1. EL PAIS


Kikekeller, local en Corredera Baja de San Pablo,17.
 /
 KIKE PARA
“La idea es que dé una sensación de estar como en casa y que cuando se convierta en un bar no se tengan que acomodar las piezas”, comenta Montoya. Desde hace casi 10 años esta tienda se dedica a la venta y promoción de productos de decoración. Esa fue, al menos, la ideal inicial de Montoya y su marido, los dueños del lugar.

Para darse a conocer Kikekeller organiza exposiciones mensuales y eventos para varios clientes. Poco a poco, ella y su marido tuvieron que ir “transformando la locura” del mobiliario y de las piezas en algo más. “Nos dimos cuenta de que en las exhibiciones la gente se sentía muy a gusto y se sentaba en los muebles”. De esta observación nació la idea de convertirlo en algo más. Pero la esencia, dice esta mujer, se mantiene. “Esto no es un garito, sino un espacio de decoración y arte donde además te puedes sentar a tomar una cerveza mientras le echas un vistazo a los objetos”, dice Montoya.

De jueves a sábado, desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche, Kikekeller tiene en sus puertas a tres jóvenes y “atractivos camareros” para que sirvan bebidas. “No tenemos una barra como tal, porque no le queríamos dar ese aspecto. También llegamos a pensar en dar comidas, pero no queríamos que el olor impregnara nuestro local”, cuenta. Los precios de las bebidas varían. Se pueden encontrar cervezas, incluso artesanas, a partir de los cuatro euros. Las copas pueden costar unos ocho y el vino cuatro. “El objetivo es que la gente disfrute mientras ve la tienda. Igual a las dos cervezas empiezas a apreciar más cosas”, dice sonriendo.

Sin llegar a ser clandestinos ni ilegales, el éxito de este tipo de locales radica en ese toque de secretismo. Una tendencia que surgió en Estados Unidos y cuyo traslado a España comenzó en Barcelona, donde los locales de este tipo son más numerosos. Otras ciudades, como San Sebastián, también están integrando estas tendencias.

En Madrid, uno de los pioneros y más conocidos es probablemente el restaurante Asiana, en la travesía de San Mateo. Se trata de una tienda de antigüedades por el día que, por la noche, se transforma en un pequeño restaurante. En las siete mesas que están montadas entre varios objetos antiguos de colección se puede disfrutar de la alta cocina mediterránea con toques asiáticos.



La estrategia de marketing consiste en el silencio. La idea es no anunciarse como restaurante secreto y que sea el mismo cliente el que descubra la doble vida de estos locales. Incluso, el curioso que intente meterse en sus páginas web, descubrirá que no es sencillo enterarse de las dos funciones que ofrecen.

"¿Cómo nos conociste?", pregunta Natalia Prado, algo extrañada porque desde la agencia de publicidad donde trabaja como relaciones públicas, no suele publicitarse como un restaurante.

Dommokitchen, lleva unos 10 años funcionando como agencia de publicidad. Y desde 2008 introdujo un exclusivo comedor para ocho personas donde solo se puede acudir por invitación. Para conocerlo hay que adentrarse en los pasillos de la empresa. “Esto comenzó porque se hacían comidas para anunciantes y empezaron a solicitarlo cada vez más”, dice Prado, quien recalca que la asistencia a este restaurante es únicamente por invitación y que las reservas que se hacen se toman como solicitudes.

Además de esta exclusiva forma de comer, Dommo también tiene otro tipo de actividades, todas relaciones con la cocina. “Antes hacíamos cursos de cocina por temáticas, como comida japonesa o para niños. Lo hemos dejado, pero tenemos pensado retomar estos cursos”, comenta. La exclusividad se nota también en los precios que cierran con los clientes. Un menú puede llegar a costar unos 100 euros.

Otros restaurantes, en cambio, se esconden por las calles de Madrid, pero pretenden llegar a más público.



La cocina de la agencia de publicidad Dommokitchen. / CRISTÓBAL MANUEL

Esto le pasa a La Traviesa o conocida también como “el Arquibar”. Ubicada en la Travesía de Conde Duque cualquiera que pase por ahí puede observar un modesto lugar con varios muebles antiguos en su interior. Al entrar, la historia cambia. “Funcionamos como un estudio de arquitectura por el día (La Traviesa) y luego somos una cafetería donde también se pueden comer sandwiches o ensaladas (este es el como el Arquibar)”, dice Elisa Fernández, una de las dos dueñas del lugar junto con Ana Cabellos.

Estas dos chicas, de unos 30 años, tenían un estudio de arquitectura con dos plantas donde trabajaban. Un día se dieron cuenta de que había curiosos que se acercaban a preguntar si se podía tomar un café. “A las personas les hacía gracia la decoración que tenemos con muebles antiguos. Además, como no había letreros, la gente pensaba que era una cafetería”. Por todo esto y también “para echarse una ayuda económica” decidieron convertir su lugar de trabajo habitual en un negocio más.

“Aquí cocinamos todo nosotras, yo me encargo de una parte de los platillos y Ana hace las tartas”. Aunque apenas abrió en enero, la recepción de la gente ha sido bastante buena. “La mayoría hacer reservas para venir. Lo bonito de esto es que tiene una atención de saloncito”.
El lugar no importa

El secretismo culinario también toma otras formas. A veces solo hace falta una dirección y una hora. El lugar importa menos. Las cocinas clandestinas abren sus puertas de vez en cuando, y solo para unos pocos.

Arturo Castillo ofrece su teléfono y una cena en su propio piso o en el de los clientes. A través de su página de Facebook, , lacasitabio la gente lo puede llamar y reservar una cena personalizada. “La idea es hacer un restaurante legal, pero en el intento hace falta mucho dinero, obras, etc. Y la pasión por la comida es tan grande que me decidí a hacerlo de esta forma”, dice Castillo, dominicano que lleva unos 10 años en Madrid.

Castillo ofrece cenas con productos biológicos basados en la cocina ayurvédica, basada en una medicina tradicional hindú. “Es una buena opción porque no es caro—los platos oscilan entre los 18 y los 30 euros— y te ayuda a rentabilizar en aparatos domésticos”.


Los restaurantes ‘secretos’ de Madrid

  • Kikekeller. Tienda de decoración. Corredera Baja de San Pablo, 17. Funciona como local de lunes a sábado de 12.00 a 15.00. Como garito y local de jueves a sábado, desde las 17.00 hasta las 9.00. Sábados de 12.30 a 21.30.
  • Asiana. Tienda de antigüedades. Travesía de San Mateo, 4. Para comprar objetos antiguos funciona de 13.00 a 16.30. De 20.30 a 24.00 solo se dan cenas.
  • La Traviesa / Arquibar. Estudio de arquitectura y cafetería. La Traviesa de Conde Duque, 5. Como cafetería abre de martes a viernes, de 17.00 a 21.3o. Los viernes hasta la 1.00. Sábados y domingos, de 10.30 a 14.30 y de 17.00 a 1.00 (hasta las 21.30 en domingo). Lunes, cerrado.
  • Dommokitchen. Agencia de publicidad. Antonio Maura, 4. Tiene un comedor para ocho comensales. Funciona solo por invitación y las reservas realizadas se toman como solicitudes. El horario de comidas debe ser gestionado con la agencia.
  • La casitabio. Cenas clandestinas que se hacen en el piso del cocinero o en el de los clientes. Se utilizan exclusivamente productos ecológicos.

16 de octubre de 2013

TRUJILLO y PAISAJES DEL CORAZÓN (EXTREMADURA)

Ayer fue Santa Teresa. Al pensar en las Teresas recorde a Teresa Murillo, autora de unos videos que siempre me han gustado.

Deseo que disfruteís tanto como cuando yo los veo.
A través de sus videos me ha hecho amar más esta tierra.





24 de agosto de 2013

En el país de las hadas del rododendro

MUNDOS DEL FIN DEL MUNDO / 4

En el país de las hadas del rododendro

El cañón del Yarlung Tsangpo, en el Tíbet, es uno de los puntos geográficos más remotos e inaccesibles del planeta

Rodeado de alguno de los picos más elevados del mundo, el desfiladero discurre entre una vegetación exuberante y frondosa que complica la travesía

Es la tierra de las flores, escenario de grandes gestas de exploradores que se jugaron la vida por desentrañar el enigma de esta garganta

 23 AGO 2013 - 00:00 CET


VIDEO:

Hubo un tiempo en el que la exploración geográfica fue cosa de espías. Ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX durante lo que Kipling llamó El gran juego y en el lado ruso fue citado como Torneo de sombras, en realidad eufemismos para denominar la gran pugna por la hegemonía en Asia Central, donde rivalizaban la Gran Bretaña victoriana y la Rusia zarista. Allí, igual que en tiempos de Kipling, se sigue jugando el futuro la humanidad. Cinco potencias nucleares del planeta tienen intereses en la zona: China, Rusia, Estados Unidos, Pakistán e India. Países muy diferentes entre sí que arrastran un enorme fardo de pugnas y rivalidades sociales, étnicas, religiosas, políticas y económicas. En el Tíbet, el extremo oriental de ese enorme tablero geográfico, se escondía el  cañón del Yarlung Tsangpo, un enigma que los británicos trataron de desvelar desde finales del siglo XIX. Nadie había conseguido recorrerlo en su totalidad. Era un reto excepcional. Parecía inconcebible que a finales del siglo XX existiese un territorio inexplorado de estas dimensiones.
Era otoño cuando viajamos a Lhasa, la capital del Tíbet, sobrevolando la cordillera del Himalaya. A través de las ventanillas del avión contemplamos las montañas más altas del planeta, que rasgan con sus cimas las nubes, emergiendo de ellas como islas en un mar de seda. Distinguí, en una rápida mirada, el arbotante de roca que  la cumbre del Makalu sostiene. Probablemente ese pilar de granito rojo sea la escalada más bella de cuantas hemos intentado en Nepal. La más alta, una temible pirámide negra de silueta inconfundible, es el Chomolungma o Diosa madre de los vientos: el Everest. Un poco más al oeste se yergue la cumbre plana del Cho Oyu, la Diosa turquesa, mientras mucho más lejanos observo el Kangchenjunga y el Shisha Pangma, el Trono de los dioses. Recuerdo las veces que hemos estado allá abajo, escalando con las manos ateridas por el frío, el corazón encogido por un alud atronador y el abatimiento provocado por el aire enrarecido. Nos dirigimos a una aventura no menos difícil e inquietante, a uno de los últimos desafíos de la exploración geográfica; una vasta extensión saturada de aventura, de densos bosques, ríos temibles y altas montañas inescaladas. Es la zona más desconocida del Tíbet: el gran cañón del Yarlung Tsangpo. Me puso sobre su pista un libro del geólogo suizo Augusto Gansser, tituladoHimalaya, el techo del mundo, que me recomendó mi maestro Eduardo Martínez de Pisón. En él, Gansser, fallecido el año pasado con 101 años, escribió: “En la Tierra existen pocas montañas que guarden sus secretos tan celosamente como los grupos de Namche Barwa y del Gyala Peri, atravesados por el Yarlung Tsangpo, que fluye por la mayor garganta del mundo. Aquí termina la cordillera del Himalaya, de tres mil kilómetros de extensión, pero el cómo y el porqué son una incógnita abierta”.
Apenas nos detenemos en Lhasa, la capital del Tíbet, hoy convertida en una anodina ciudad de edificios acristalados y amplias avenidas, donde se cruzan ejecutivos chinos con nómadas venidos de la altiplanicie, monjes y peregrinos que circundan el templo de Jokang, el Vaticano budista, todos ellos bajo la vigilancia del omnipresente ejército chino deliberación. El Yarlung, que discurre tranquilamente no muy lejos de aquel majestuoso Potala, el palacio-monasterio que una vez acogió a los  Dalai Lama , nos indica el camino a seguir. Después de más de una semana de un traqueteado viaje en un todoterreno, superando collados a más de cinco mil metros de altitud, llegamos por fin al pequeño pueblo de Pei, el lugar donde el Yarlung comienza su misterioso viaje a las profundidades. Se trata de un poblado de aspecto miserable y calles embarradas por la lluvia que, según me comentan los nativos, lleva cayendo sin cesar desde hace cuarenta días. Algo frecuente en este lugar por las tormentas monzónicas que ascienden desde el golfo de Bengala y se cuelan por esa enorme brecha natural abierta en la barrera del Himalaya. Nuestro alojamiento son cuatro paredes de tablas cubiertas por unas chapas metálicas bajo las que solo hay unos sórdidos camastros ya ocupados por una gran variedad de insectos. Así pues, a pesar del mal tiempo, salimos a pasear y nos acercamos a la orilla del Yarlung, donde se oyen restallar las banderas de oración budistas lanzando su habitual plegaria Om mani padme hum a los cuatro vientos.
Es una vasta extensión de densos bosques, ríos temibles y altas montañas inescaladas”
El cielo amenaza tormenta y me quedo mirando aquel horizonte plomizo y atronador que nos aguarda. En este punto, donde termina el Himalaya por oriente, el Yarlung se precipita en grandes saltos y durante unos 230 kilómetros configura uno de los más increíbles espectáculos de la naturaleza. Un cañón de aguas tumultuosas que arrasan cuanto se encuentra a su paso, rodeado de una vegetación exuberante y constantes obstáculos que obligan al río a efectuar más de ochenta giros, alterando su curso previo en unos 270º mientras rodea el Namche Barwa o Roca cayendo del cielo, una montaña sagrada para los tibetanos y con 7.782 metros la más alta de Pemako, región conocida como tierra de las flores. Una vez superado el último gran obstáculo, sus aguas se despeñan hacia las llanuras de Assam después de haber salvado casi tres mil metros de desnivel y en dirección contraria, donde pasa a llamarse Brahmaputra, en honor de Brahma, el dios de la creación, y termina desembocando en el golfo de Bengala. Nadie hasta entonces había recorrido por completo, a pie o a bordo de una embarcación, el cañón más profundo e inaccesible del planeta.
Los días que hemos perdido en llegar a la puerta del cañón del Yarlung y la certeza de que somos vistos con recelo por parte de una expedición científica china con la que coincidimos en Pei me decide a ponernos en marcha sin más demora. Tantos controles deben tener una explicación. Algunos nativos nos cuentan que hay un proyecto de realizar aquí un gigantesco salto de agua que aproveche el enorme potencial del Yarlung. Teniendo en cuenta la consumada en la presa de las Tres Gargantas, no nos parece una idea descabellada. Además, este territorio está en litigio con India. Así pues, la presencia de extranjerosarmados con cámaras no les debe de resultar precisamente simpática. Algo que, efectivamente, confirmaremos al final de la expedición, cuando las autoridades chinas se presenten en nuestro hotel en Lhasa y nos requisen todo el material filmado. Es probable que, sin saberlo, nosotros fuéramos vistos como piezas del inacabado Gran juego.
Nuestra intención es adentrarnos todo lo que podamos en el cañón, siguiendo su curso lo más cerca posible. Contratamos como guía a un cazador de la zona y a 18 porteadores de entre los vecinos que ha dejado libres la expedición china, que, obviamente, tiene prioridad para contratarlos. En cuanto tenemos resuelta la logística, sencilla por su simplicidad, nos ponemos en marcha. Durante dos días aún encontramos algunos villorrios miserables donde los campesinos se apresuran a recoger la cosecha aprovechando el corto periodo de la breve temporada seca. La presencia humana en el cañón es muy escasa, pero data de antiguo. El invierno entrará en breve y los días despejados nos permiten por fin divisar un impresionante panorama. Nos encontramos ante siete picos que superan los siete mil metros de altitud y otros 15 que sobrepasan los seis mil, a cuyos pies se extiende una densa jungla que da cobijo al takín (un bóvido salvaje), osos de collar, leopardos de las nieves, pandas rojos, innumerables aves, gran variedad de serpientes y sanguijuelas, y, según dicen los lugareños, hasta el mismísimo Yeti. También se esconden en ella multitud de especies vegetales aún por clasificar. Un auténtico paraíso para los botánicos, como el británico Frank Kingdon Ward, quien bautizó este lugar como el país de las hadas del rododendro.
Un porteador sortea el río Yarlung Tsangpo. / SEBASTIÁN ÁLVARO
En 1924, el mismo año del trágico intento de George Mallory, el alpinista británico que acababa de desaparecer en el Everest, los británicos al Everest, Ward se internó, junto a lord Cawdor, en el gran cañón del Tsangpo. Tenía 38 años y hablaba chino. Con un talante muy parecido al de Ward escribió: “Estamos preparados para todo, excepto para la posibilidad de fracasar”. Emprendieron el camino por la misma ruta de anteriores exploradores, como Kinthup y Bailey, siguiendo el curso del río desde Pei hasta Gyala. Tuvieron más suerte que sus antecesores, subieron lo más alto posible y consiguieron ver unas cataratas, no tan impresionantes como las que esperaban encontrar. Las bautizaron con el nombre de Rainbow Falls, pero Kingdon Ward nunca pudo desvelar este misterio geográfico. Aunque con su libro The riddle of the Tsangpo gorges o El acertijo del cañón del Tsangpo dio a conocer en Europa las maravillas de este lugar en el que ahora nosotros comenzamos a internarnos.
Sin duda, uno de los mayores héroes de la exploración del Yarlung Tsangpo fue un sastre analfabeto de Sikkim llamado Kinthup. En 1866, los británicos pusieron en marcha un servicio de espías muy particular: los pandits, nativos de las regiones del Himalaya, fueron reclutados por el Servicio Trigonométrico de India para obtener datos y mediciones clandestinas y poder efectuar topografías de regiones prohibidas. Los pandits contribuyeron a hacer posible una de las más importantes hazañas geográficas de todos los tiempos, la cartografía de amplios territorios del Himalaya y el Karakórum. Arriesgaron sus vidas: muchos de ellos serían descubiertos, ejecutados o convertidos en esclavos. En 1878, las autoridades coloniales británicas decidieron intentar resolver el enigma del Yarlung, y para ello enviaron desde Darjeeling a un pandit, Singh, con un sirviente, Kinthup. Sorprendentemente para los medios con que contaban, los dos hombres consiguieron llegar hasta Gyala, que entonces, al igual que hoy, era el último lugar habitado antes de la entrada en las gargantas.
La jungla da cobijo al takín, el oso de collar, el leopardo de las nieves, serpientes y sanguijuelas”
Pasada esta última aldea, el terreno se hace más áspero, y el tronar del agua, más atemorizador. El paso clave es una travesía horizontal, con el vacío y el Yarlung acechando a nuestros pies, por la que pasamos, tendiendo una cuerda y un tronco, como moscas adheridas a un cristal. Luego nos alejamos del cauce y ascendemos hasta un lago alpino convertido en un enorme pantanal. La humedad nos empapa, pero hace posible una vegetación exuberante donde millones de árboles estallan en colores otoñales. Es, me lo parece, abrumado por semejante espectáculo, la más maravillosa demostración de la naturaleza. Por encima de la selva resplandecen las más hermosas y desconocidas montañas que he visto jamás. Durante días seguimos abriendo camino a golpe de machete por unos bosques sombríos donde los rayos de luz apenas rozan el suelo. Al sexto día de marcha alcanzamos el punto en el que los glaciares que descienden de la cumbre del Gyala Peri son bañados por el Yarlung creando un desnivel tallado a pico de más de cinco mil metros.
De su primera exploración, en la que no obtuvo ningún logro importante, a Kinthup se le reconoció que tenía “tenaz coraje y celo explorador”. En el siguiente intento, Kinthup se hizo pasar por el sirviente de un lama mongol y ambos deberían fingir ser peregrinos. En el verano de 1880, el lama y Kinthup se pusieron en marcha, pero muy poco después el lama dio muestras de su poca disposición a ser agente clandestino y su menos virtuosismo como clérigo. Maltrataba públicamente a su sirviente, que no podía protestar para que no los descubrieran, y se enredó cuatro meses en una aventura amorosa con la mujer de su anfitrión en el pueblo de Thun Sung. Por fin, con 25 rupias menos para compensar al marido burlado, en marzo de 1881 llegaron a la aldea de Gyala. Esta vez idearon una estrategia muy ingeniosa: cortarían leños de árbol, los marcarían de una forma convenida y los lanzarían a la corriente para que unos funcionarios situados en la zona india pudiesen saber si procedían del Tsangpo. Sobre el papel se trataba de una idea sencilla pero eficaz. Sin embargo, el viaje de Kinthup se complicaría mucho más de lo esperado. Ni él ni sus jefes pudieron imaginar que su travesía iba a durar cuatro años.
El lama resultó ser un traidor detestable que acabó vendiendo a Kinthup como esclavo un año después de su partida. Tras nueve meses de cautiverio, este ideó un plan de fuga y se escapó, pero en lugar de huir hacia la seguridad de India, siguió empeñado en encontrar las aguas del Tsangpo. Con sus perseguidores pisándole los talones, Kinthup recorrió el curso del río durante cien kilómetros hasta que le dieron alcance en el monasterio de Marpung. Nuevamente la suerte le fue favorable y el jefe del monasterio lo compró por 50 rupias. Aprovechando su nueva situación, pues su nuevo señor era más tolerante, siguió efectuando reconocimientos del Tsangpo. Luego pidió permiso para realizar una “peregrinación” a Lhasa, la ciudad sagrada, que se encuentra a más de 500 kilómetros de aquel lugar. Allí hizo entrega de una misiva que debían hacer llegar a sus jefes para que estuvieran atentos al río en unos días indicados. Luego rehízo el camino de vuelta a la esclavitud voluntaria. Su amo quedó tan impresionado que le concedió la libertad por su “celo religioso”. Pero Kinthup aún se quedó trabajando para poder ahorrar dinero para el largo viaje de vuelta. Luego, durante los tres días previstos, lanzó los troncos a las aguas del Tsangpo.
Sin duda, cualquiera hubiese pensado que el deber de un funcionario había sido cubierto con creces, pero Kinthup no era uno de los normales. En lugar de regresar rápidamente a ponerse a salvo, continuó aguas abajo, hacia una zona infestada de tribus hostiles y cazadores de cabezas. En la jungla de Assam, el ejército británico había tenido que batirse en retirada varias veces, y lo mismo le ocurrió al valiente pandit que solo de milagro salió con vida para contarlo. Su peripecia era tan increíble que cuando regresó a Darjeeling, nadie le creyó. La lacra de los burócratas, tantas veces repetida, ocultó la historia de Kinthup. Su carta fue archivada, nadie estuvo preparado a la orilla del Brahmaputra para ver pasar los troncos, y el jefe que le había mandado de expedición, el capitán Harman, había muerto en Europa. Fue un oficial británico apellidado Bailey, explorador él mismo del cañón del Yarlung, quien rehabilitaría la figura de un ya anciano Kinthup treinta años después. Tras corroborar los datos aportados, su informe fue reconocido como la más valiosa aportación para desvelar el misterio de las gargantas del Tsangpo. Desgraciadamente, a los pocos meses de cobrar una recompensa de mil rupias fallecería uno de los más grandes exploradores del Himalaya y uno de los servidores más leales que jamás tuvo el imperio británico.
Por encima de la selva lucen las más hermosas y desconocidas montañas que he conocido”
A medida que nos adentramos en la selva del Tsangpo sentimos la fascinación que desprenden los grandes espacios intactos de la Tierra. Hay jornadas en las que, después de más de siete horas de marcha y esfuerzo con el machete, apenas avanzamos tres kilómetros sobre el mapa. A pesar de los guantes de cuero, tenemos las manos llenas de heridas a causa de los tallos y ramas de bambú, muy cortantes. Solo el ruido de nuestros pasos y el de los pájaros cuando levantan el vuelo a nuestro paso quiebran el agobiante silencio. Mientras avanzamos, las dificultades van en aumento. Cualquier rastro de camino ha desaparecido y tenemos que vencer los recelos de los porteadores, que cada vez se muestran más reacios a seguir por un terreno que se vuelve más complicado y desconocido. Damos rodeos y nos perdemos. Pasamos horas antes de volver a recomponer la caravana. Después nos internamos en el más increíble bosque de rododendros que hayamos visto jamás. Tenían razón los exploradores británicos, en verdad es un bosque de hadas. Todo es grandioso y, al tiempo, estremecedor. Pero la marcha se vuelve terriblemente penosa. Nos destrozamos las manos de agarrarnos a enredaderas, como si fuesen cuerdas, para no resbalar por pendientes empapadas de agua que nos llevan al vacío. Muchas veces nos perdemos y nos vemos obligados a retroceder y, a gritos, encontrar el camino que siguen nuestros compañeros. Vemos restos de grandes avalanchas producidas por terremotos, pues estamos en una de las zonas sísmicas más activas del planeta. Saltamos de bloque en bloque, en precario equilibrio, en un escenario salvaje y con el río rugiendo a nuestros pies. Por si fuera poco, la comida es muy escasa. A escondidas, los porteadores han decidido abandonarla para obligarnos a retroceder. En su torpeza no han calculado que los osos iban a aprovechar ese regalo, lo que nos supuso una retirada a la desesperada contra el reloj y el hambre que nos acuciaba más que en ninguna otra expedición.
A la bajada de un último collado descubrimos unas ruinas abandonadas. Es el antiguo monasterio de Pemako. Parece como si el tiempo se hubiera detenido y el olvido se hubiera apoderado de sus muros derruidos. Fue destruido durante la revolución cultural y los caminos fueron poco a poco engullidos por la naturaleza. El musgo y la vegetación recubren sus derruidas paredes y los árboles crecen dentro de lo que hace muchos años debió de ser un recinto sagrado. Descubrimos los restos de una estatua decapitada de un buda de bronce debajo de las piedras. Con ella, los porteadores levantan un pequeño altar y cubren los alrededores del campamento con banderas de oración. Ya no querrán internarse un metro más en el cañón. Quieren volver a sus aldeas, conscientes del peligro que corremos. Al menos conseguimos que nos esperen en este lugar mientras nosotros seguimos un día más. Queremos continuar para ver perderse las aguas del Yarlung, nuestro compañero inseparable de estos días, en un oscuro y angosto cañón de paredes verticales donde reverbera su ronco bramido…
Allí, protegido por la penumbra y el misterio, se encuentra uno de los últimos lugares de la Tierra que sigue envuelto por el fascinante atractivo de lo desconocido.
PD. Cuatro años más tarde, un equipo de Al filo… regresaría al cañón. A pesar de sufrir un accidente, mis compañeros lograrían terminar el reto planteado y explorar el resto de la garganta más desconocida, llegando hasta las enigmáticas cataratas que estuvieron buscando los exploradores británicos. Pero cuando quisieron continuar, ya por la parte más conocida del cañón, después de la Gran Herradura, las autoridades chinas no se lo permitieron.

10 de agosto de 2013

HUESCA. AINSA. JACA.CANFRANC

 Ainsa es un pueblo de la Provincia de Huesca, en la comarca de Sobrarbe. Con clara distribución medieval está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1965. El castillo, que data del siglo XI, formó parte de la línea de defensa de los territorios cristianos. La importancia de la plaza, en dicha línea, llevó que la iglesia de Santa María fuera concebida también como defensa, tal y como atestiguan las saeteras de su torre

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El monasterio de San Juan de la Peña fue edificado en la cara norte de la sierra que le dio nombre. Dista de Jaca unos 20 kilómetros, y desde esta ciudad se accede por la carretera que hacia poniente sigue el curso del río Aragón por su margen izquierda, así como el Camino de Santiago. A unos diez kilómetros, un desvío bien señalizado nos encamina hacia Santa Cruz de la Serós y desde allí por serpenteante pista forestal asfaltada llegaremos al monasterio. También puede llegarse por la vieja carretera que desde el pantano de la Peña se dirige a Jaca, desviándonos a poniente a la altura de Bernués. Muchas curvas y mala carretera; pero de camino podemos visitar Ena, Botaya, Centenero...
Merece la pena hacer un alto en un par de miradores que encontraremos en el ascenso por Santa Cruz de la Serós. Desde ellos, la vista del Pirineo, de la Peña Oroel tras la que se halla Jaca y del propio caserío de Santa Cruz, son realmente espectaculares.


23 de julio de 2013

MOROSyCRISTIANOS OLIVA 2013:PRECIOSO/FOTOS

 MOROS y CRISTIANOS OLIVA 2013.

En otros posts ya puse la programación de la fiesta.
Este año no me lo he querido perder para poder contaros de primera mano mi impresión. Sinceramente me he quedado con ganas de más dias de fiesta de la alegria, energía, ilusión que se respiraba no solo en el momento puntual de los desfiles, sino Oliva erá una fiesta maravillosa  casi las 24 horas del día. La fiesta de los Moros y Cristianos de Oliva ha sido un auténtico éxito de participación

No os voy a repetir el programa, pero os dejo los post que hacen referencía a ello por si los quereís ver:

http://agendamagicademar.blogspot.com.es/2013/07/moros-y-cristianos-de-olivabus-jove.html

http://agendamagicademar.blogspot.com.es/2013/07/moros-y-cristianos-2013-oliva-valencia.html PROGRAMA


El viernes desfilo la entrada cristiana
La capitanía este año fué de la filà Mosqueters.
El capitán era José Navarro Cots y la embajadora Carme Villora.
Esa misma noche, de madrugada se celebró uno de los actos característicos de Oliva y que con el tiempo ha ido incrementando sus visitantes: el Desembarco, en la playa de Oliva. Turistas (franceses, ingleses, alemanes, ...), festeros, olivenses y otras ciudades, se agolpaban en la playa verlo.

El sábado el bando moro hizo su entrada. 
El capitán era Joan Forrat y el embajador Joan Forrat Ponzoda.
Personalmente me encanto, porque laa bandas de música te hacen revivir, los bailes de los diferentes ballets, los trajes, la complicidad de los que desfilaban con el resto de festeros que habían desfilado el dia anterior. Fué una de las cosas que me maravillo: vi al pueblo unido en la realización de estas fiestas. No existían rivalidades (todos sabemos que siempre existen en todas las fiestas), lo que yo observe fué complicidad entre los Moros y Cristianos y entre todas las filaes.
La casualidad (no creo en ella) hizo que para verlo (llegue un poco tarde porque me había estado bañando en mi paraiso para ver el desfile bien fresquita), me colocasé en el paseo cerca de donde ponen siempre las actuaciones y justo debía de estar dónde vive  uno de los personajes famosos de la Capitanía Mora. Desde los balcones no  paraban de echar confetis y yo parecía una cria disfrutando de la fiesta, eso si sentada en 2ª fila.¡Un gustazo!

El domingo por la mañana ya empezaron "algunas" gabilas a hacer la barbacoa para el almuerzo, olía de maravilla, chuletas, longanizas, morcillas a la leña...pero otras gavilas que visite aún no habían podido la mayoria levantarse. La fiesta a tope empezo sobre las 13 horas que erá un ir y venir de bandas de música con los distintos festeros visitándose unos a otros.  A veces se cruzaban en paralelo y diagonal tres bandas y sus correspondientes festeros y fué una gozada. Se visitán unos a otros y luego se van juntos a ver a otros, luego vienen otros pero se han quedado unos representantes para dar la bienvenida por si mientras vienen otros, parán recargan energia a la sombra, se hidratán y continua la fiesta.

Por la tarde desfile infantil y la clásico reconquista del castillo. 

Solo he puesto algunas fotos. Estoy pendiente de poder hacer algo "guapo" con todas ellas.
Lo más llamativo para muchos, (bailarinas, ...) lo pondré otro día. Hoy ya pongo un montón de fotos. 


DESFILA CRISTIANOS. 

  

  


 
 








 





 


 
 






 

Terminada la cabalgata, pasaron los carritos típicos con chuches, globos...para los niños. Los festeros con sus chilavas, se iban de forma informal a continuar la fiesta con una cena en las diferentes cábilas.







 DESFILA MORA





 















 










 



 




























 


 



 







 



 

















 






































































































































Incienso, hojas de laurel, mistela, juguetes para los niños, chuches (¡me las comí yo!), confetis...Felicidad, ilusión, despertar el niño de dentro....volver a la niñez, a los cuentos,...
Magia por los cinco sentidos


























Final de la desfila de Moros.


DOMINGO POR LA MAÑANA

Lamento  pero falta un banderín, pero el viento la había doblado y es por eso que no esta aquí. Es en el paseo donde esta tarde se realiza la batalla final ganando los cristianos. 

















LA FIESTA DEL 2014 YA HA EMPEZADO. LA FILA TAIFES NOS AVISA: "¡PREPARAROS PARA EL AÑO QUE VIENE! ya que serán ellos los que ostentarán la capitanía de los Moros.


Aproveche el descanso de los festeros para visitar algunas gabilas, pero los más valientes aún estaban de pie, preparando el almuerzo.